Saúl Taborda (1885-1944)
Biografía
Fue el más original de los pedagogos argentinos pero ante todo y antes que nada fue uno de los pensadores nacionales más genuinos que dio Nuestra América.
Nació en Córdoba en 1885 en la estancia de su padre "Chañar Ladeao" cerca de la villa El Fuertecito, venía de criollos de resonancia en la zona. Debido al temprano fallecimiento de sus padres, durante su infancia quedó a cargo de su tío, quien posibilitó sus estudios primarios en la escuela elemental de Santiago Temple (Río Segundo). En 1900 ingresó a la Escuela Normal de la ciudad de Córdoba. Tres años después, inició estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y finalizó en 1906, en el Colegio Nacional de Rosario.
Realizó estudios en la capital de esta provincia a partir de su adolescencia y luego en Rosario y Buenos Aires, graduándose como abogado en la Universidad de La Plata(1913). Participó activamente de la Reforma universitaria de 18 junto con su amigo Deodoro Roca. Fue rector durante un año del Colegio Nacional de La Plata. En el primer período de su producción literaria publicó obras de teatro y novelas con un fuerte contenido autobiográfico, donde se reflejan sus percepciones filosóficas.
Estuvo casado con María Sabaté y tuvo un hijo, Gabriel, que actualmente reside en Unquillo, en el mismo solar que perteneció a su padre. Saúl Taborda falleció una mañana del 2 de Junio de 1944. Sus restos reposan en el viejo cementerio de Unquillo y sobre su tumba una lápida lleva junto con su nombre la siguiente expresión: "Vivió y pensó para su tierra".
En resumen, Taborda afirma que hay que comprender al educando como ser y como forma ideal. No es la ética la que pone el fin, sino que el fin es traído por el propio educando. La educación es una ayuda de las tendencias valiosas que el comprender descubre.
Demostrado el error de la actitud especulativa, que se empeñó en dividir el hacer educativo en una actividad que determina el fin y en otra que determina los medios, sólo cabe decir que, "en rigor de verdad, no hay determinación de fin sin psicología y no hay psicología sin visión del fin posible". De este modo, la formación asume el momento por excelencia del acto pedagógico, define a la educación como el "acontecer cuyo objetivo es la formación humana de acuerdo a un contenido valioso". En la personalidad, los tres momentos en que se cumple el suceso educativo son: instrucción, educación y formación. Esta norma pedagógica, que Taborda fundamenta científicamente y cuyo fin es la personalidad del docente: “el docente
no es un medio para un fin extraño sino que lleva en sí fines que deben ser alcanzados”, es decir, es de la esencia del acto educativo que maestro, docente y bien pedagógico (valor) se fundan entre sí. El acto pedagógico es el bien pedagógico que a la vez es un bien cultural, un bien cultural cierto y determinado, escogido con un criterio específicamente docente. Se trata de algo vivo y espiritual y no de una cosa cristalizada, como lo pretende el empirismo vigente en nuestras escuelas. La pedagogía como ciencia afirma el derecho de los llamados por la vocación. Para ser pedagogo se requiere no sólo ciencia, sino don enseñante. La relación educador -educando es algo más serio de lo que ha creído siempre el cientificismo docente. El educador actúa con valores; pero el docente también los crea. El educador hace subjetivos valores que son objetivos y se alude justamente a este acto de creación, o de recreación, y se requiere poner de relieve que la función magistral consiste en determinar cuáles valores objetivos son pedagógicos. No impone; adecua valores de acuerdo al proceso íntimo del educando.
Saúl Taborda elaboró una doctrina política argentina, que llamó facúndica o comunalismo federalista, encaminada a relevar las notas que definen nuestra personalidad como pueblo y como nación. Trató, el comunalismo federalista, la democracia funcional, la autonomía pedagógica, su crítica a la partidocracia, la antinomia entre constitución política y constitución social en las repúblicas hispanoamericanas, el voluntarismo místico castellano-leonés y su vigencia en nuestros caudillos.
Taborda plantea la autonomía pedagógica de la política bastarda del Estado hoy como un esclavo de los intereses económicos de grupos y de partidos y de los partidos políticos íntimamente ligados al dinero: La autonomía la piensa como la capacidad de postular fines superiores a lo útil y la funcional.
Como conclusión Taborda, en su pedagogía consideraba, que la escuela debe ser una institución abierta para todos los jóvenes, en la cual se acceda a los bienes y valores de la sociedad, terminando con la escuela sarmientina regida por la política. La función del educador consiste en facilitarles el acceso al conocimiento de esos bienes y valores culturales. Es decir una educación más liberal para ese momento, que no sea dominada por política. Para ello el docente debe ser por vocación, el educador crea los valores mientras que el educando crece con estos.
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